
¡Ey, colegas! Si buscáis un buen plan en Alicante, La Viña de San Blas es el lugar. Este restaurante especializado en tapas se encuentra en Av. de los Condes de Soto Ameno, 57, y es la bomba. Combina la auténtica cocina valenciana con un menú variado que se adapta a todos los gustos. Aquí no solo comes bien, sino que también disfrutas de un ambiente cómodo, con mesas tanto dentro como en su terraza exterior. ¡No perdáis tiempo! Échale un vistazo a su menú y llama para reservar, que no querrás quedarte sin tu tapa favorita.
La Viña de San Blas
Página web
Horarios La Viña de San Blas
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | 9:00–24:00 |
| miércoles | 9:00–24:00 |
| jueves | 9:00–24:00 |
| viernes | 9:00–24:00 |
| sábado | 9:00–24:00 |
| domingo | 9:00–24:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Viña de San Blas
Dónde se ubica "La Viña de San Blas"
¡Ey, colegas! Si no habéis estado en La Viña de San Blas, en Alicante, hay que hacerle una visita. Acaban de reformarlo y, como vivo por la zona, pensé: “¿por qué no?”. La verdad es que el sitio está chido. Tiene un rollo moderno, bien iluminado y con suficiente espacio entre mesas, así que no te sientes como un sardina enlatada. Además, se ve todo muy limpio y ordenado, lo cual se agradece. La cocina está a la vista, y los empleados dan el pego con sus uniformes.
Ahora, si vamos al grano, el sitio tiene muchísima movida porque están a tope con el fútbol, como no podía ser de otra manera tratándose de un local que apoya al Hércules CF. El volumen del televisor va a mil, así que si no eres muy fan del jaleo, igual no lo disfrutas tanto. A pesar de que hacía buen rollo en la terraza, nosotros decidimos quedarnos dentro. ¿Por qué? Porque si te decides quedar fuera, prepárate para que te claven +50 céntimos por plato y +10 céntimos por bebida. Tío, no tiene ningún sentido pagar ese plus si tienes diez terrazas a 100 metros.
Hablando de la comida, un gran punto a su favor: te sirven rápido, y todo llega calentito y bien presentado. La ensaladilla estaba decente, ¡y por solo 2'10€ te ponen una bola del tamaño de un helado! Pero las patatas rancheras me decepcionaron. Tenía buena salsa, pero la receta en sí es un desastre; no parece ni de coña lo que esperas de unas rancheras. Las croquetas de jamón estaban bien, pero les falta ese toque cremoso. Lo mejor fue el queso frito. ¡Tienes que probarlo! Viene con mermelada de tomate y está muy bueno. Para rematar, el coulant de chocolate está de rechupete por 5'50€. Para beber, los precios son asequibles: refresco a 2'10€ y tinto de verano a 3'30€.
Así que, en resumen, le doy un 7 en general. La comida estaba bien y hay opción de vegetarianos y sin gluten. Eso sí, aparcar por la zona es un rollo, así que id preparados para buscar. Ah, y sí, admiten niños.
¿Y dónde está 'La Viña de San Blas'? Pues en Avenida de los Condes de Soto Ameno, 57, 03005 Alicante. ¡Dale una oportunidad y disfruta!
Cuál es la especialidad del restaurante "La Viña de San Blas"
Así que, la Viña de San Blas, ¿eh? Te cuento que llegamos pensando que íbamos a disfrutar de unas tapas molonas, pero ya desde el principio fue un rollo. Todo reservado por el fútbol, así que tuvimos que instalarnos en la terraza. Para colmo, nos enteramos de que a cada plato le suman 50 céntimos y a las bebidas, 10 céntimos extra. Las raciones parecían hechas a toda prisa y, la verdad, no valían la pena. Pedí medio bocadillo vegetal que estaba decente, pero el de salchicha… solo tenía una salchicha, ¡en serio! Muy justito. La calidad de la comida no daba la talla y, ¿los precios? Entre 10 y 20 € por persona, pero con lo que ofrecen, te quedas con la sensación de que te la han clavao.
Y mira, sobre el servicio, ya ni te cuento. La camarera fue seca como una piedra cuando le preguntamos por el menú de desayunos que no tenían ni en la carta. Era plan de "si no estás a gusto, ¡hasta luego!", porque te quitan los platos en cuanto acabas, ¡y eso que el bar casi estaba vacío! Las tostadas estaban ricas, pero esa actitud… como que me sienta mal. Con más sitios en la zona, mejor busquémonos otras opciones.
En la parte buena, el sitio está limpio y lo han reformado, dándole un aire más cómodo con puertas correderas. Pero, ojo, si llueve tienes que estar lejos de esas puertas o te pillan a ti también con el frío. Tardaron 10 minutos en servir una pinta, que ya es decir con tan poca gente. Además, aparcar por allí es un auténtico drama. Mencionan que son accesibles, pero hay que ser un poco flexible para llegar hasta el servicio, tenlo en cuenta.
Así que, ¿cuál es la especialidad del restaurante "La Viña de San Blas"? Pues parece que las tapas son el foco, pero por las opiniones que escuché, no lo están haciendo del todo bien. Se quedan cortos con las raciones y, la calidad, francamente, deja mucho que desear. En resumen, si quieres disfrutar de tapas de verdad, mejor sigue buscando.
Qué tipo de cocina se ofrece en "La Viña de San Blas"
La Viña de San Blas no ha empezado con buen pie, la verdad, y eso que recién lo han inaugurado. El sitio parece bonito y limpio, pero nada más entrar te pega un tufo a grasa que no te lo quitas de la cabeza. Y si pensabas que el servicio iba a ser rápido, olvídate; parece que van a su aire. Desde el primer momento quedas impactado por lo que ha dejado claro: la calidad de la comida es más que dudosa. Esa base de lechuga que te ponen con las marineras… ¿en serio? Estaba más que pasada y algunas hojas, como poco, podridas. Y no hablemos de las aceitunas; ¿qué puede salir mal de unas aceitunas? Pues que te traigan la mayoría con mal aspecto y algunas también en mal estado. Un descontrol total.
Vamos, que si esperabas algo decente para comer, aquí no lo vas a encontrar. La cosa va de comida de poca calidad y además, no es nada barata. Te podía salir entre 10 y 20 euros por persona, pero no merece la pena. Un par de estrellas le darías por lo bonito del local, pero no se salva ni el ambiente. En esta segunda visita, incluso la cerveza la traen destapada, ¡qué falta de detalle! Y si les pides mantelitos de papel, la camarera se queda en blanco. Lo de la ensalada César es de risa; pura salsa hecha, nada casero. Y las famosas patatas Strogonof, un completo desastre. Ya ni hablemos de los bocadillos; al final, se quedan cortos y encima te suben el precio por pedir en la terraza. Un engaño.
Entonces, ¿qué tipo de cocina se ofrece en 'La Viña de San Blas'? La verdad, parece que intentan hacer algo de tapas y bocadillos, pero la ejecución deja mucho que desear. Cruce de malas combinaciones y platos precocinados que no logran pasar la prueba. En resumen, aunque el sitio podría tener potencial, necesitan urgentemente a alguien con idea en la cocina. Se notan las ganas, pero ahora mismo parece que solo hay inexperiencia y un montón de detalles que pulir, así que ojo al tomate si decides pasarte.
El menú de "La Viña de San Blas" es variado
Mira, te cuento, La Viña de San Blas es un sitio que da de qué hablar. Fui hace unos días con unas ganas locas de disfrutar de unas tapitas y, madre mía, menuda decepción. Primero, llegamos con la idea de hacer vida en la terraza, pero resulta que no la tenían montada. Tuvimos que entrar y, aunque el local está reformado, no tienen extracción de humos. Esto es un crimen, sales con un olor a "frito" que flipas. A mí, personalmente, no me hace gracia salir de un sitio oliendo a comida. Y lo peor es que esto nos costó entre 30 y 40 pavos por cabeza. Ni de coña lo recomendaría, de verdad.
Y ya que estamos, ¿la comida? Bah, no vale un pepino. Pedí ensaladilla rusa y resultó ser un festín de fritanga. El olor del local es tan fuerte que ni hace falta comer. Es como si hubieran frito toda la semana y se hubieran olvidado de limpiar. Y lo peor, el acceso para las personas en silla de ruedas es una pesadilla. Tuvimos que esperar más de 20 minutos porque había una mesa ocupada justo en la entrada. La empatía brilla por su ausencia.
Ayer escuché que un amigo estuvo allí y tuvo una experiencia completamente distinta. Le encantó. La terraza estaba abarrotada, pero lo atendieron rápido y decía que la marinera y el tinto de verano con limón granizado eran lo más. No sé si el universo se puso de su lado o qué, porque de lo que yo vi no hay color. El ambiente era otro mundo, según él. Precios de 10 a 20 euros y un montón de plazas de aparcamiento disponibles.
Así que, para responderte, ¿el menú de "La Viña de San Blas" es variado? No tengo ni idea, porque aunque hay opciones, parece que se concentran más en la fritanga que en otra cosa. Definitivamente, te espero en otro sitio a comer tapas que valgan la pena.
Cómo es el ambiente del restaurante
Mira, si estás pensando en pasar por La Viña de San Blas, primero que nada, lo mejor son las tapas. El rollo aquí es que el local está muy diáfano, lo que lo hace ideal para quedar con los amigos y ponerle un poco de emoción viendo fútbol. Pero, ojo, el olor a “croqueta” se vuelve tu nuevo perfume a la salida. No hay nada peor que salir oliendo a fritanga, pero la comida buena hace que se te olvide, ¿verdad?
La atención en este sitio es un punto a favor, especialmente con Sebastián, que siempre tiene una sonrisa y te hace sentir como en casa. El equipo de camareros está por ti en todo momento, así que no te van a dejar con el vaso vacío. Eso sí, hay que reconocer que si no tienen un buen extractor de humos, la cocina no puede seguir el ritmo de la gente. Así que si llegas y ves que te miran raro, es porque andan a tope con el servicio.
La comida, la verdad, es un poco inconsistente; hay días que te va a gustar mucho, y otros donde te va a dejar un sabor agridulce. La variedad en el menú es buena, aunque a veces eso se traduce en un poco de desorganización. A veces, si te toca un día malo, te vas a quedar esperando. En general, por unos 10-20 € por persona, no está mal para una cena casual, aunque hay que estar preparado para lo bueno y lo malo.
Y, sobre el ambiente del restaurante, pues mira, es moderado en cuanto a ruido; perfecto para charlar sin gritar. Tienes opciones de sentarte en el comedor interior, en el patio o en la terraza exterior. Pero la verdad, cuando está lleno, a veces parece que la organización se les va de las manos. Aún así, hay que darles una oportunidad; hay potencial, y con un par de ajustes, pueden ser la bomba. Así que, si te animas, asegúrate de ir con un buen grupo y prepárate para disfrutar, aunque quizás salgas un poco “croqueta”.
Hay opciones de mesa dentro y fuera del restaurante
Mira, te cuento, La Viña de San Blas no fue lo que esperaba. Al entrar, un olor a refrito que te golpea como un puñetazo. Me da la impresión de que llevan días sin ventilar. Y para colmo, no tienen terraza. Así que estar metido allí, con el aire cargado, es un bajón. Me dijeron que antes sí tenían espacio al aire libre, pero ni idea de qué pasó. La cocina tiene que mejorar el tema de humos, porque después de un par de horas, salí oliendo a fritanga y no es lo más agradable, la verdad.
La experiencia no mejoró comiendo. Fui durante las hogueras, y la *cocina estaba saturada*. Claro, como éramos ocho en la mesa y solo pedimos dos raciones por cuatro, quedamos escasos. Luego, entre esperar los montaditos y ver cómo atendían a las mesas de dentro mientras nosotros seguíamos a pleno sol, fue de traca. Al final, nos levantamos tras 50 minutos de espera y no por gusto. Un servicio poco profesional que no le hace justicia a lo que podrían ofrecer.
Un punto positivo del lugar es que hay opciones decentes para tapear si decides ir en horas menos pico. Me gustó que tienen buena variedad de cervezas y el trato del personal es cercano. Ideal para cenar algo más tranquilo. Pero ojo, no os olvidéis de que aquí no hay problemas con los niños, así que si queréis ir en familia, ningún lío. Eso sí, aparcar es una odisea; hay que buscar en la calle y no hay parking cercano.
En cuestión de mesas, la cosa está clara: dentro hay asientos, pero fuera no hay terraza, así que te toca elegir. En fin, no creo que repita, a menos que cambien mucho las cosas.
Es necesario hacer una reserva en "La Viña de San Blas"
La Viña de San Blas es un sitio que ha levantado mucha expectación en Alicante, sobre todo con esa nueva reforma del parque, pero la verdad es que tiene sus altibajos. La terraza tiene 21 mesas, y, dependiendo del día, puedes sentir que estás en una burbuja donde el de al lado se escucha como si estuviera contándote su vida. Hay días que está más tranquila, aunque si hay partido, prepárate. Sin embargo, cuando la terraza está vacía, eso de tener a un camarero vigilándote a cada rato puede resultar un poco incómodo. Demasiado calor y aún así está afuera, queriendo saber si todo va bien. A veces, da la impresión de que le molesta más que otra cosa.
Ahora, sobre la carta, aquí es donde la cosa se pone interesante. Deja mucho que desear, la verdad. En cuanto entras y ves la cocina, te das cuenta de que no es lo que esperabas. El lugar parece que tiene mucho que ofrecer, pero los camareros en sudadera parecen más que nada aleccionados y sin experiencia en el trato al público. Unas expectativas y una realidad que no encajan. Para ser sincero, no le veo mucho futuro si siguen así, y me parece una pena. Los precios no son nada del otro mundo, alrededor de 1-10€ por persona, pero ni siquiera eso parece justificar lo que ofrecen.
Por otro lado, hay quienes han tenido experiencias bien diferentes. Dicen que el servicio es de los mejores, que hay una camarera y un chico en sala que son super amables y profesionales. Si estás buscando un bar para tapeo, parece que aquí la cerveza fría y las tapas compensan. Volverán sin duda. Para ellos, el precio va entre 30-40€ por persona, lo que ya te da una idea de que están dispuestos a gastar un poco más por calidad y buen trato. Además, al menos se pueden picar cosas mientras conversas sin ahogarte entre gritos. ¡Menos mal!
Y en cuanto a las reservas, si tu plan es ir con un grupo, en fines de semana te recomendaría que te lo pienses. Aunque por lo que dicen, no es necesario hacer una reserva, ya que suelen tener mesas disponibles. Pero, nunca está de más llamar y preguntar si hay algún evento especial o si se espera una avalancha de gente. Así que ya sabes, si quieres probar, ve un día tranquilo y disfruta.
Qué tipo de tapas puedo encontrar en el menú
La Viña de San Blas, la verdad, tiene sus altibajos. Si venís con ganas de un buen tapeo, prepararos para el drama. La cocina no empieza a mover nada hasta las 20:00, o antes de las 14:00. Si no llegáis a esas horas, vas a tener que conformarte con cacahuetes y patatas de bolsa, que, seamos sinceros, no son lo que esperabas para un buen aperitivo. Peor aún, los camareros, que a veces parece que no tienen ni idea de lo que sirven. No es que sea el mejor lugar para venir a comer, la verdad.
Del ambiente no se puede quejar, eso es cierto; este sitio tiene una terraza bien chula donde se puede disfrutar si lográs encontrar mesa. Eso sí, si lleváis prisa, olvidaos de este lugar, porque si hay un partido o algo similar, se puede volver un caos total. Y el olor a fritanga que te deja la ropa... ¡uff! Un verdadero desastre. El precio tampoco ayuda: 50 céntimos más por sentarse fuera, como si estás en la playa de Benidorm y no en un pasaje del barrio. Ni que tengas que pagar por el aire.
Sobre las tapas, me atrevería a decir que no esperes una carta impresionante; probablemente lo que vais a encontrar son cosas bastante básicas y escasas. Los vegetarianos pueden tener algunas opciones, pero igual, no os hagáis muchas ilusiones. Así que a la pregunta de qué tapas hay, mejor prepararos para lo sencillo: pero ya sabéis, mejor con un plan B en mente, porque hay mucho más allá de La Viña de San Blas. Si decidís ir, hacedlo como último recurso.
Este restaurante es adecuado para grupos grandes
La Viña de San Blas es un sitio que te da un poco de todo si sabes a lo que vas. Eso sí, hay opiniones para todos los gustos. Hay gente que dice que la comida deja mucho que desear: que los bocadillos son diminutos, las bravas no pican ni un poco y las hamburguesas tienen más lechuga que carne. Además, si te pones a pedir postres, prepárate para luchar con crepes que parecen más un rompecabezas que algo comestible. Pero, eso sí, el servicio se lleva sus palmaditas en la espalda; te tratan bien, pero si la comida no late, ¿quién va a volver?
En otro lado de la balanza, hay quienes se han llevado una experiencia de 10. Impresionante cómo el encargado maneja el lugar, siempre atento y con una sonrisa. Si mencionas algo de las patatas bravas, no hay demonios, te las cambian al instante y te aseguran que te quedes a gusto. Aquí la gente va a disfrutar de buena comida: cervezas frías, picoteo y un ambiente donde te sientes como en casa, sin estrés ni rollos. Así que, si tienes ganas de pasarla bien y te gusta el fútbol, ven y prepárate para disfrutar de un gran partido con tus amigos.
Lo que me lleva a lo del ambiente: es genial. Puedes sentarte a charlar con tus colegas, reírte y aprovechar esos momentos de camaradería. El espacio está lavado de cara y bien decorado; tanto el interior como la terraza son ideales para un buen ratito. Si te gusta picar y beber, te sentirás como pez en el agua. Y sí, cuidado, que una birrita lleva a la otra y acabas quedándote más de lo planeado.
Ahora, sobre si es adecuado para grupos grandes: está claro que este lugar puede adaptarse. Con un ambiente amplio y buen servicio, puedes reunir a tu gente sin preocupaciones, ya sea para un partidito o solo picar algo. Así que no dudes, arma tu grupo y lánzate a La Viña de San Blas; seguro que te lo pasas bien.
Cuál es la dirección exacta de "La Viña de San Blas"
Y hablando de “La Viña de San Blas”, ¡qué lugar tan chido! Si buscas un sitio donde tomar unas cervezas y picar algo con los colegas, este es el lugar. Tiene una valoración de 5 estrellas y, la verdad, no es para menos. El ambiente es muy agradable y perfecto para charlar sin que el ruido te vuelva loco. Los camareros son súper atentos y amables, siempre listos para charlar un rato y hacerte sentir como en casa. Y ni que decir de los precios, que rondan entre 20 y 30 € por persona. Con eso, te armas una noche de tapas a tope.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Escuché de una experiencia donde la gente tuvo que gritarse entre ellos porque la música estaba altísima. ¡Menuda faena! Pasaron 20 minutos en que ni se acercaron a tomar la nota. Además, si vas con un bebé, parece que no les interesa mucho ofrecerte una trona. La comida, según dicen, dejó mucho que desear, con una ensaladilla más pequeña que un chicle y un tomate con magro incomible. Uno de esos días que simplemente no sale bien. Pero, claro, al menos tienen cambiador de bebés, lo que es un punto positivo, por si tienes peques contigo.
Dicho esto, las críticas pueden ser duras, pero no le quitan el brillo a “La Viña”. ¡La atención es rápida incluso cuando está lleno! Y siempre te ponen unos aperitivos como papas, aceitunas y cacahuetes con tu bebida, todo un detalle que te alegra la tarde. En fin, que es un lugar con muchas sorpresas, y si vas en un buen día, seguramente será una experiencia positiva, aunque hay que tener cuidado con los bajones de calidad.
Para que no haya confusiones, “La Viña de San Blas” está en la Avenida de los Condes de Soto Ameno, 57, 03005 Alicante. ¡Así que ya sabes! Si quieres unas buenas tapas y buena onda, ya sabes dónde tienes que ir.
El restaurante ofrece opciones para personas con diferentes gustos alimenticios
Mira, te cuento, fui a La Viña de San Blas hace poco y, la verdad, no sé por dónde empezar. Nos sentamos a la mesa a las 14:30 y, cuando estábamos en plena comida, van y nos sueltan que la cocina ha cerrado. ¡Pero si cierran a las 16:00! Así que salimos con un hambre que flipas, éramos siete personas y la experiencia fue un desastre total. Y para colmo, nos habían reservado una mesa, pero pretendían dársela a unos amiguetes del encargado. Menos mal que tenía el nombre puesto, si no, quién sabe. Te diré que 30 metros más adelante hay varios restaurantes donde la comida y el servicio son mil veces mejores.
Por otro lado, hay que decir que tienen arroces y gazpachos manchegos en la carta, pero resulta que no tienen a nadie en la cocina que sepa hacerlos. O sea, que te prometen cosas que ni tienen. Así que si vas esperando algo de eso, mejor ve a otro lado. Te juro que a veces parece que les cuesta mucho hacer un plato que esté bien. Así, la comida, le pongo un 2, el servicio un 1 y el ambiente un 1. Un desastre, vamos.
Ahora, no todo es negativo. Hay gente que la ve de otra forma. Algunos dicen que es un buen lugar para tomarse algo o cenar tranquilo, ideal para ir con familia o amigos y salir de la ruta del centro. Los precios son decentes y se siente como un lugar de barrio divertido. Por ahí, te podrían dar un 3 en comida, un 4 en servicio y un 5 en ambiente.
Y hay quienes han tenido una experiencia genial y repiten, hablan de un personal súper amable y de la calidad-precio de la comida. Siempre hay algún crítico que espera que un bar de tapas se comporte como un restaurante de lujo, pero claro, aquí lo que buscas es una buena comida a buen precio en un bar de barrio. Así que, si pones las expectativas donde deben estar, puede que salga bien. Tendrán opciones para casi todos los gustos, ya que aunque fallan en algunas especialidades, hay platos variados. Pero, si esperas un menú gourmet, esto no es lo tuyo.
Se puede disfrutar de la comida en una terraza exterior
Y mira, hablemos de La Viña de San Blas, que tiene sus altibajos. A veces, sientes que estás en una olla de refritos, el olor te abruma y no hay terraza donde respirar aire fresco. No está nada bien eso de que ahora no tengan mesas afuera. Si te digo la verdad, con la experiencia que he tenido ahí, no creo que vuelva ni te lo recomiende. El precio es de 1-10 € por persona, pero hay que tener en cuenta que, por ese coste, no esperes un festín. La comida, servicio y ambiente todos clavan un 1, así que, ya te imaginas el panorama.
Por otro lado, hay quien tiene mejores historias. La atención puede ser estupenda, te traen cañas enormes y, oye, no escatiman en patatas y frutos secos. Eso sí que alegra el tapeo, y parece que ahí la comida podría ser un 4 y el servicio un 5. El ambiente también suena a buena onda, un 5 para eso. Pero, claro, lo que te traen a la mesa depende mucho del día y de la suerte.
Y luego están esos momentos trágicos, como cuando te sientas, y pasas el tiempo más esperando a que te traigan lo que pediste que disfrutando. Si te toca un camarero despistado, olvídate de disfrutar. Te pasan la cuenta con un sabor a estafa, y te quedas pensando en que, a pesar de haber pagado más de 6 euros por una cerveza, lo único que comiste fue una ensalada de salazones de lo más triste. Así, la comida, servicio y ambiente caen a un 1 con ganas.
Entonces, ¿se puede disfrutar de la comida en una terraza exterior? Pues, teniendo en cuenta que han cerrado esa opción, no hay manera de disfrutarlo al aire libre. Pero si las cosas mejoran y vuelven a abrirla, tal vez haya algo de esperanza en esos tapas, entre risas y cañas, que siempre hace falta.
Hay algún código de vestimenta para visitar "La Viña de San Blas"
Y qué tal, ¿habéis oído hablar de La Viña de San Blas en Alicante? Es un sitio que se llena de tapas y buena onda, pero cuidado, hay de todo. Algunos dicen que la terraza huele a fritanga hasta cuando están cerrados. ¿En serio? Los vecinos ya están que trinan, ¿no? Deben estar pensando en hacer una queja formal o algo. La verdad, eso es un punto negro que deberían arreglar, porque la comida es buena, pero el olor, ¡madre mía!
Hablando de la comida, vais a flipar con lo que ofrecen. La atención suele ser bastante buena, como el camarero 'parcero', que se lleva un montón de elogios. Súper recomendable para ir con amigos, sobre todo si queréis disfrutar de un par de tapas bien servidas. La gente se va contenta y, si queréis comer rico sin que el bolsillo sufra demasiado, esto está ideal. ¡Entre 10 y 20 euros por persona no está nada mal!
No todo es color de rosa, eso sí. He oído que hay algún truquito raro con la cuenta; de esos que te dejan con un sabor agridulce. Cobran 0,50 por cada tapa adicional, aunque en la carta ponga otra cosa. Y cuando pensabas que habías pagado, ¡sorpresa! Te incluyen el famoso 'servicio'. Si eso no es robar a lo descarado, que baje Dios y lo vea. Es buena comida, pero eso cansa un montón.
En cuanto al código de vestimenta, aquí no os tenéis que complicar la vida. No hay nada riguroso. Venid tal y como estéis, con ganas de pasar un buen rato y probar unas tapas. Así que, coged a los colegas y dadle una oportunidad, pero ojo con los precios y el olor, que no todo es perfecto. ¡Nos vemos allí!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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